Hoy fui a ver a Starz a la Facultad de Ingeniería (y no es que ella sea Ingeniera en ciernes, Dios la libre, si no que su castigo pre-universitario lo toma ahí) con el objeto de poder ver a su maestro guapo.
Bien, como la facultad queda bastante cerca de mi casa... Lo cual fue un error, pues me perdí, casi me arrollan unas cuatro veces y pisé una piedra que se rompió! Además de todo, llegué tarde y ya no pude entrar a la clase.
Como después iría a casa de Starz, decidí quedarme a esperarla. Frente a su salón había un pequeño jardín, con un hermoso árbol que me proporcionaría toda la sombra necesaria.
Ésta era mi vista en el jardín:
Bien, como la facultad queda bastante cerca de mi casa... Lo cual fue un error, pues me perdí, casi me arrollan unas cuatro veces y pisé una piedra que se rompió! Además de todo, llegué tarde y ya no pude entrar a la clase.
Como después iría a casa de Starz, decidí quedarme a esperarla. Frente a su salón había un pequeño jardín, con un hermoso árbol que me proporcionaría toda la sombra necesaria.
Ésta era mi vista en el jardín:
El sol brillaba en el cielo azul. El árbol me cubría con su sombra mientras el viento me acariciaba con sus dedos invisibles. Las ramas doradas de otro árbol, mecidas por el viento, me arrullaban. "Lolita" se deslizaba entre mis manos. Cuánta paz. Qué tranquilidad. Qué belleza...
-EMOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!- gritó el salón de enfrente. Me miraban.
¿Ah?
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos siempre fue Lolita.
-EMOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!- gritó el salón de enfrente. Me miraban.
¿Ah?
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Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos siempre fue Lolita.
Lolita (capítulo 1, fragmento)
Vladimir Nabokov
Vladimir Nabokov






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