domingo, 1 de febrero de 2015

Sincronía, pegaso



"Veo la UPN"
"¿Qué? Te fuiste por otro lado"
"¿¡Qué!? Pero si tú dijiste... Espera, ya estoy viendo el Kukulkán."
"No que viste la CTM?"

El Kukulkán es un famoso complejo deportivo ubicado en donde empieza la zona sur de Mérida. Yo, como gente del norte, lo único que sé del sur es que no es un lugar muy seguro; menos para tener una cita gay.

Pero ahí estaba yo: el estacionamiento estaba oscuro y todo era tan grande que no tenía ni la más remota idea de por dónde irme. Estaba algo nervioso, pues a decir verdad no tenía la seguridad de que él fuera a aparecer, pues era alguien tan culero que cabía la posibilidad de que haya sido una broma bastante cruel -y cómo no, después de todo él era el ogro del laboratorio y yo no era más que Tribilín.

Pero finalmente me ubiqué frente a una gasolinera y ahí apareció él. Fue tan raro verlo con una camiseta, bermudas y chancletas; uno cuando es químico está acostumbrado a ver a sus compañeros con la mayor cantidad de ropa posible. Pero ahí estaba él, tan guapo cómo siempre... Para mí y mis gustitos, claro está.

Aparentemente, la cita realmente sería ir por un helado. Nos metimos a una especie de rentadora de videos/cyber café/heladería y me preguntó si quería tomarlo ahí o caminar; yo, que no puedo molestarme y respirar al mismo tiempo***, le dije que prefería comerlo sentado. Pronto descubriría que él es de las personas que prefieren estar en movimiento.

Y vaya que le gusta! Terminamos el helado en como 5 minutos (él pagó) y me hizo caminar, y caminar y caminar... Con él, el concepto de dar una vuelta fue algo literal y estuvimos como dos horas caminando, esto fue el tiempo que se tarda uno en caminar desde el Kukulkán hasta una plaza ubicada a 2 km y de regreso.

Durante el trayecto hablamos de muchas cosas. Principalmente me contó anécdotas de sus años de estudio, pues siendo ambos químicos muchos de sus maestros me dieron clases. Además, da la casualidad de que a dos de sus compañeros los conozco por diversas circunstancias, así que igual me contó cosas de ellos. Hablamos del laboratorio, lo que como siempre derivó a que me dijese todo lo que estaba mal en él, y todos los que estaban mal, claro. También me dijo que él siempre supo que quería ser químico, lo que me sirvió para contarle que yo realmente no quería.

Fue en realidad bastante divertido, pues él tenía mucho que decir. Igual me dio la impresión de que en la vida diaria no tenía a muchos a quiénes contarle esas cosas: el hecho de que su sábado consistiera en cuidar la casa de sus padres habla de alguien bastante solitario.

En fin, que ya era algo tarde y pues yo no tenía contemplado nada más que el helado.  La despedida fue un rollo, pues por la hora el camión que me llevaba a mi casa ya no pasó... Tuve que tomar un camión que me llevó al centro y de ahi a mi casa, con lo que terminé llegando pasada la media noche.
Y eso fue terrible porque al día siguiente me tuve que levantar temprano, arreglarme bien e ir al centro a eso de las 10 de la mañana. El motivo: el bautizo del bebé de unos amigos, el cual no fue en Mérida sino en Espita, una ciudad ubicada a 2 horas de distancia (está mucho más cerca de Chichén Itzá,a  decir verdad). El problema fue que el camión que tomamos nosotros no era el directo, si no que atravesó un montón de pueblos en el camino, con lo que llegamos a las 3 de la tarde, cuando prácticamente la celebración había terminado... 

Como sea, lo relevante del caso fue que no pude evitar hacer ciertos paralelismos con (guess who?) ChicoSonora (pobrecita alma mía). Y es que, después de los tres días que pasamos juntos me fui a otro pueblo, esa vez a Maxcanú; si bien es cierto que yo no acababa de conocer a Ro, pero pues fue la primera vez que salimos juntos y ahora bam! Pueblo. No es que fuera una señal, claro: realmente nada que se asemeje a mi relación con CS puede ser una buena señal, pero fue un detalle curioso.

(Otro detalle curioso: a Espita yo había ido en secundaria con un viejo amigo; él tenía una fiesta familiar y me invitó a ir. Al llegar al bautizo, resultó ser en lamisma casa que la de aquella ocasión: resulta que la familia de mi amigo de la secundaria es la misma que el de mi amigo de la universidad...Así de pequeño es el mundo, neta.)

La siguiente vez que lo vi fue casi casualidad. Fue la boda de la hermana de la amiga con quien me fui a Espita -y ahí me di cuenta de que soy un señor, pues fue la primera vez que a MÍ me invitaron a un bautizo y a una boda-. La boda fue por la tarde y con temática regional, así que me compré una guayabera y me disfracé de mestizo elegante. 

Fue un evento de lo más lindo que puede ser una boda obligada (la hermana estaba embarazada), pero mientras estaba ahí andaba en el whats con Ro. Él tenía alguna especie de evento familiar-no recuerdo ya qué fue- y me dijo que su mamá había preparado sandwichón; le dije que me encanta y él me dijo que si quería. Quedamos en vernos por la noche en el centro.

La noche era fresca y yo lo esperé debajo del asta bandera. Cuando llegó me había traído un tupper lleno de sandwichón, así que yo no pude menos que pensar en el tupper con brownies que me dio Cherry la primera vez que salimos. Fuimos a un OXXO para que yo comprara algo para beber y además para que robara un tenedor... Nos sentamos en alguna banca para que comiera. Mientras platicábamos de cualquier cosa, esta vez me tomé la libertad de poner mi brazo sobre su pierna.

Y ahí estábamos, el ogro del laboratorio y Tribilín, el pasante. Era una fresca noche de verano, y yo por primera vez sentía que el viento estaba soplando a mi favor. La rueda del destino había comenzado a girar, y yo estaba más que dispuesto a aventarme. 

Solo había que precipitar las cosas.

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***Referencia a un cómic de Bunsen, pero no lo encontré y de pronto no tengo ánimos de seguir buscando sorry not sorry.
 

3 comentarios:

Wakimiro dijo...

No compares o no trates de comparar. Cada persona es diferente y no puedes por cualquier incidente recordar el pasado y compararlo. Es lindo lo se, Pero vive el momento. Este Quimico es un poco grande para ti por lo que entendi... ¿y eso que? Tratalo tribilin y si pasa algo bueno ps en horabuena. Animo con tus proximas citas con Don quimico.
Un abrazo enorme :3 y cuidate ante todo

Alex dijo...

Si te animaste a ponerle el brazo en la pierna significa que te gusta, no? Y si no se quejo, significa que le estaba gustando, no?
Cuenta que paso despues, no nos tengas pendientes hasta el otro domingo!

Tigreton dijo...

uii uii ya se me antojo eso que comen jaja
quiero saber que pasa despuess

 
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