No fue para tanto.
Realmente la situación fue más bien cómica. Habíamos tenido una cita y estabamos en una plaza buscando qué comer; no recuerdo bien si habían ya habíamos comido o no pero en eso volteé y vi a lo lejos a una de mis queridísimas compañeras del servicio.
Obviamente yo me desintegré y reaparecí instantáneamente a 500 metros de distancia, lo suficientemente seguro para que no me viera ni hablara. A mi novio lo dejé morir solo, pero al poco tiempo regresó para que nos riéramos juntos. Ni hablar.
El lunes yo ya estaba en otra área, y daba la buena fortuna de que mi cubíbulo estaba junto al del novio. Y pues bueno, ahí estaba yo trabajando cuando de pronto solo escuché una voz muy chillona diciendo "QUÉ HACÍAS EL SÁBADO EN LA PLAZA". Esa perra...
Y no fue la única. Días antes caminábamos por el centro de la ciudad cuando una amiga suya -también empleada del laboratorio- nos saludó desde lejos; obviamente ninguno se enteró hasta que nos los reclamó en el laboratorio. El punto es: era tan jodidamente guardarlo como secreto.
Pero no fue algo que trajera demasiados problemas. Fuera de las habladurías, a él lo promovieron como jefe de Bacteriología (lo que más que otra cosa fue un castigo, o un "nadie más va a querer") así que a él no le estaba yendo demasiado mal. Yo, por otra parte... Bueno, ya me quejé mucho de mi vida en general, de mi tesis, de mi examen, de mi servicio, de mis clases.
Ahora estaba en un área de verdad importante, sin embargo las químicas no me dejaban hacer nada! Mi día se centraba en sentarme a mirar cómo hacían miles de diluciones y miles de estriados. Tenían sus pequeños tubos con miles de bacterias y se dedicaban a cuidarlas y a criarlas y yo solo podía mirar! Esto era tan frustrante! Como si faltara poco, cuando por fin me dejaron hacer algo, un control de calidad de medios de cultivo, estaba tan confundido por la enorme cantidad de pasos que lo arruiné.
Bien, gracias.
Mi vida estaba algo así como fuera de control, y cada vez pasaba más tiempo en casa de mi novio (ya hemos hablado del círculo vicioso que eso estaba generando). No es que tuviera problemas en casa, pero mi madre ya bromeaba demasiado seguido con que yo ya no vivía en su casa. Y es verdad! Salía de mi casa a las 7 de la mañana y regresaba a las 10; los fines de semana eran de antro o del novio, y mi familia? Bien gracias.
Creía estar viviendo mi vida al máximo (permisible para un estudiante del último semestre que tenía mucho por hacer si quería titularse), pero de nuevo, eso irritaba a mi novio. Sin embargo, ya venía el examen, y después de eso todo habría de mejorar, ¿qué no?
Contry Sorprais
Hace 1 día
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