martes, 24 de marzo de 2009


IV

Despierto adolorido de la pesadilla
para encontrarme con el espanto de un alba solitaria.

Terminó para siempre este cuento de hadas
y salí herido de tu fatal enigma;
fue en tu obsceno laberinto
donde perdí lo que restaba de inocencia.

Cierra este capítulo asesino como un rayo
y me dejas hecho una tormenta solitaria.

Esta cama, ahora inmensa sin tu cuerpo,
dejó de ser el país de maravillas
para convertirse en un desastroso desierto.

Al final, en esta historia no había príncipe
si no un cruel rey rojo:
fue él quien me cortó la cabeza.

3 comentarios:

Juan Carlos dijo...

uy es muy cierto de la cama que se vuelve decierto

Pueblerino Cool dijo...

Vaya, espero que estés bien ;)

Una dijo...

hermosas palabras

 
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