"Siempre lo he dicho: soy más avaro que flojo. Fue por eso que, tras decidir abandonar mi tarea, dirigí mis pasos hacia Santa Anna y no a la plaza grande, con el objetivo de usar el baño ahí ubicado ( los 6 pesos que pide el baño de Picheta es un lujo que no me puedo permitir, sobre todo en semana santa cuando el transporte público me cobra el pasaje completo y no me hace el descuento de estudiante).
Una vez satisfechas mis necesidades (no había guardia en la puerta así que me ahorré los dos pesos) y con toda una tarde por delante, decidí vagar sin rumbo, una actividad bastante placentera que hacía bastante que no realizaba. Decidí emprender el camino subiendo por la calle ubicada a un costado del remate; desconozco la numeración.
En cuanto llegué a la calle, conocí un mundo distinto. Si bien bastante similar a cualquier calle del centro, la presencia de casas y edificios desconocidos me motivó para seguir andando.
Muchos de los negocios que vi (tendejones) se hallaban cerrados. También encontré edificios del gobierno sin detenerme a averiguar sus funciones. Encontré una casa bastante hermosa, con todo el jardin lleno de helechos de hojas grandes y una que otra flor roja que no pude identificar (sorprendentemente, no eran bugambilias). Tenía también dos adornor en la puerta, unos dragones negros cuya función no recuerdo, probablemente hayan sido focos. Por la puerta entreabierta vi a una anciana con el cabello totalmente blanco sentada en una mecedora y un perro echado a sus pies.
Seguí caminando sin encontrar nada notable hasta que llegué a una calle bastante ancha (quizá no bastante, pero más ancha de lo normal). Ahí habré dicho "sigue claro, la noche llegará hasta al rato, vayamos a ver". Lo último que vi antes de doblar en esa calle fue una lonchería (cerrada): "Tortas OK! Y algo +"
En esta nueva vieja calle, vi varios tendejones con sabor antiguo; inmediatamente me recordaron a la casa de mi abuela, que alguna vez fue tendejón también, y que estaba en Montes de Amé cuando era una colonia totalente pobre. Una era también sastrería, delatada por las máquinas de coser en ella.
Seguí sobre esa calle, atraído por algún gran edificio que me parecía el final de la calle. Al acercarme, pensé que quizá era una zona industrial. Decidí regresar cuando oí sonidos como de máquinas que podrían pulverizar cada átomo de mi cuerpo para ocultar mi cadáver (luego me di cuenta de que sólo eran ventiladores industriales). Me detuve en la calle 50 x 53, marcada como "La violeta" - "Como la muerte violenta que tendré si sigo por aquí", pensé.
Regresé unas calles antes de subir de nuevo, atraído por un edificio verde oscuro, curiosa marca en esta ciudad de colores pastel. No estaba muy lejor. Antes de llegar, vi saliendo de un edificio a uno de los hippies que se colocan en la plaza grande a ofrecer sus productos. Llevaba una chamara rompevientos azul y el cabello rapado, así como un... tambor o cualquiera que haya sido ese instrumento de percusión. Vi que salió de una casa bastante pequeña, supongo que de un solo cuarto. El edificio verde resultó ser una escuela primaria, "Héroe del..." algo y estaba frente a la esquina señalizada con "El limón".
No recuerdo el camino que seguí, pero sé que avancé recto al menos una cuadra más, ya que el hippie dobló y no lo seguí; no soy tan acosador. Como sea, llegué a una esquina donde vi un restaurant, "... almendros". Al ver hacia la izquiera, vi aquella escuela que reconocí como la escuela a un lado del museo de la canción yucateca: estaba cerca de Mejorada. Al reconocer el lugar, mi travesía perdió el encanto de lo desconocido.
Sin embargo, aún quedaba algo: al mirar hacia la derecha, se levantaba un gran monstruo de cemento. Aquél edificio no se hallaba en mi mapa mental del centro, así que decidí dirigirme hacia él.
Cuál sería mi sorpresa al descubrir que aquél horrendo edificio no era otra cosa que la vista trasera del bello teatro Peón Contreras..."
Una vez satisfechas mis necesidades (no había guardia en la puerta así que me ahorré los dos pesos) y con toda una tarde por delante, decidí vagar sin rumbo, una actividad bastante placentera que hacía bastante que no realizaba. Decidí emprender el camino subiendo por la calle ubicada a un costado del remate; desconozco la numeración.
En cuanto llegué a la calle, conocí un mundo distinto. Si bien bastante similar a cualquier calle del centro, la presencia de casas y edificios desconocidos me motivó para seguir andando.
Muchos de los negocios que vi (tendejones) se hallaban cerrados. También encontré edificios del gobierno sin detenerme a averiguar sus funciones. Encontré una casa bastante hermosa, con todo el jardin lleno de helechos de hojas grandes y una que otra flor roja que no pude identificar (sorprendentemente, no eran bugambilias). Tenía también dos adornor en la puerta, unos dragones negros cuya función no recuerdo, probablemente hayan sido focos. Por la puerta entreabierta vi a una anciana con el cabello totalmente blanco sentada en una mecedora y un perro echado a sus pies.
Seguí caminando sin encontrar nada notable hasta que llegué a una calle bastante ancha (quizá no bastante, pero más ancha de lo normal). Ahí habré dicho "sigue claro, la noche llegará hasta al rato, vayamos a ver". Lo último que vi antes de doblar en esa calle fue una lonchería (cerrada): "Tortas OK! Y algo +"
En esta nueva vieja calle, vi varios tendejones con sabor antiguo; inmediatamente me recordaron a la casa de mi abuela, que alguna vez fue tendejón también, y que estaba en Montes de Amé cuando era una colonia totalente pobre. Una era también sastrería, delatada por las máquinas de coser en ella.
Seguí sobre esa calle, atraído por algún gran edificio que me parecía el final de la calle. Al acercarme, pensé que quizá era una zona industrial. Decidí regresar cuando oí sonidos como de máquinas que podrían pulverizar cada átomo de mi cuerpo para ocultar mi cadáver (luego me di cuenta de que sólo eran ventiladores industriales). Me detuve en la calle 50 x 53, marcada como "La violeta" - "Como la muerte violenta que tendré si sigo por aquí", pensé.
Regresé unas calles antes de subir de nuevo, atraído por un edificio verde oscuro, curiosa marca en esta ciudad de colores pastel. No estaba muy lejor. Antes de llegar, vi saliendo de un edificio a uno de los hippies que se colocan en la plaza grande a ofrecer sus productos. Llevaba una chamara rompevientos azul y el cabello rapado, así como un... tambor o cualquiera que haya sido ese instrumento de percusión. Vi que salió de una casa bastante pequeña, supongo que de un solo cuarto. El edificio verde resultó ser una escuela primaria, "Héroe del..." algo y estaba frente a la esquina señalizada con "El limón".
No recuerdo el camino que seguí, pero sé que avancé recto al menos una cuadra más, ya que el hippie dobló y no lo seguí; no soy tan acosador. Como sea, llegué a una esquina donde vi un restaurant, "... almendros". Al ver hacia la izquiera, vi aquella escuela que reconocí como la escuela a un lado del museo de la canción yucateca: estaba cerca de Mejorada. Al reconocer el lugar, mi travesía perdió el encanto de lo desconocido.
Sin embargo, aún quedaba algo: al mirar hacia la derecha, se levantaba un gran monstruo de cemento. Aquél edificio no se hallaba en mi mapa mental del centro, así que decidí dirigirme hacia él.
Cuál sería mi sorpresa al descubrir que aquél horrendo edificio no era otra cosa que la vista trasera del bello teatro Peón Contreras..."
Como está escrito (con algunas modificaciones) en mi libreta, con fecha del 29 de marzo del 2010. Pensé escanear las hojas y subirlas, pero mi letra jamás había quedado tan fea, jajaja.
Este fue un intento de crónica, que fui pensando mientras caminaba randommente por el centro. Pensé "bueno, vamos a intentarlo, no pierdo nada" y decidí también subirlo a mi blog, después de todo, ¿qué es un blog sino una crónica de nuestra vida?
Espero no les haya resultado demasiado larga y aburrida la entrada, gracias por leer.
Gracias por gastar su tiempo libre aquí,
Saline
Este fue un intento de crónica, que fui pensando mientras caminaba randommente por el centro. Pensé "bueno, vamos a intentarlo, no pierdo nada" y decidí también subirlo a mi blog, después de todo, ¿qué es un blog sino una crónica de nuestra vida?
Espero no les haya resultado demasiado larga y aburrida la entrada, gracias por leer.
Gracias por gastar su tiempo libre aquí,
3 comentarios:
nuevo para mi el termino "randommente" :P
esto por lo de la entrada anterior... si estuvieras en humanidades creeme... seria lo mismo... muho mucho mucho muchoooooooooo que leer... aprendes a no dormir.... jaja buena la cronica..
@El Xhabyra: Si me sigues leyendo aprenderás muchas palabras nuevas XD
@Decidida: Pero en humanidades no tendría que aprenderme los mecanismos de reacción de las reacciones químicas x_X Sé que humanidades igual tiene sus cosas horribles pero ash déjame quejarme XD
Publicar un comentario