martes, 2 de julio de 2013

Yo Tsundere


"Tsundere" se refiere a un personaje arquetípico en anime, manga, juegos visuales, etc. El término se compone de los términos "tsun tsun", o "apartarse con disgusto" y "dere dere", que es "volverse cariñoso".


Si bien el término se popularizó recientemente, si pienso en series que veía durante mi infancia podemos encontrar algunos personajes, como Asuka de Evangelion, Akane de Ranma 1/2 e incluso Misty, de Pokémon!

Ahora, tengo que decirlo. Creo que esa actitud se ha pervertido hasta la náusea. Como podemos ver en la imagen que sigue


el personaje debe iniciar fuerte pero poco a poco volverse débil y dependiente.  Muestra una idea machista de la mujer, que debe ser fuerte y decidida hasta que encuentre al hombre adecuado, ante quien se vuelve una debilucha. Aunque hay que admitir que es por eso que el arquetipo ha sobrevivido, ¿qué hombre no se vuelve loco ante la idea de domesticar a una mujer? ¡Incluso Shakespeare, en La fierecilla domada, lo pensó! Ok, honestamente no he leído dicha obra, pero vi 10 cosas que odio de ti y es casi lo mismo, ¿no?


Sin embargo, hay dos personajes que para mí representan lo que toda tsundere debe ser. Dos personajes que, sin dejar de ser fuertes, logran demostrar un lado más sensible y tierno de su personalidad.

La primera es la Horo, la Diosa Loba de Spice and Wolf. El avatar de una diosa de la cosecha que poco a poco ha sido desplazada por las innovaciones tecnológicas de la época. Decide huir de su aldea en con el comerciante, Lawrence Kraft, con la esperanza de ver el mundo e ir hacia el norte.


Es un personaje atrevido e impertinente, quien al principio usa a Lawrence más como un medio que como un acompañante. Lo ayuda, claro, pero es más por su propio beneficio que nada. Gasta su dinero en ropa fina y en kilos y kilos de manzanas.

Sin embargo, hacia la mitad de la temporada esto cambia, cuando la naturaleza profana de Horo es descubierta por la iglesia de un pueblo y la capturan. Lawrence tiene que ingeniarselas para rescatarla y huir. En el último arco de la primera temporada, Horo logra devolverle el favor (y hay una linda historia de celos, jijiji).

Lo importante aquí es que Horo, sin dejar de ser atrevida, impertinente y valerosa, logra desarrollar sentimientos hacia Lawrence. Podríamos decir que se vuelve dependiente, pero no en un sentido de "no puedo vivir sin ti!", si no más bien...


El segundo caso es Senjougahara Hitagi. La primera vez que la vemos, cae directamente a los brazos de Araragi, protagonista de Bakemonogatari. La segunda vez, lo está amenazando con un cutter y una engrapadora.


Pronto nos enteramos que un dios cangrejo se llevó sus emociones, y con ello su peso. Gracias a Araragi, logra recuperarlos, y entonces comienza una de las relaciones más raras del anime.

Es agresiva, grosera, cruel y extremadamente sexy. Sin embargo, al mismo tiempo es tierna y romántica; es capaz de decir un insulto y un halago en la misma oración. En ella el cambio es mucho menos notorio que en Horo pues no se llega a descubrir vulnerable: ella es todo agresión y vulnerabilidad en una sola persona.

En el segundo capítulo, estando desnuda, lo tortura poquito hasta hacerlo confesar su virginidad. Más adelante, la vemos decir que, por él, luchará hasta la muerte. La relación sigue avanzando hasta el capítulo 13, donde le expresa su amor de una forma muy suya. Uno de mis momentos favoritos en el anime.



La idea aquí es que una mujer puede ser tierna y amorosa sin dejar de ser fuerte. El romanticismo no es lo mismo que la cursilería y el amor no es lo mismo que dependencia. Ambos personajes, sin volverse sumisos, expresan sentimientos de amor hacia su compañero masculino.

Ahora, se preguntarán a qué viene todo esto si la entrada anterior hablé del manhunt, el whatsapp y como conocí a alguien denominado J que parece ser gente decente. Bueno, les diré algo: hay una cantidad de sufrimiento que uno puede tolerar antes de cimentar una barrera. Y me temo que yo he llegado a mi límite.

Evidentemente, la agresión es una forma de defensa, una forma de decir "Hey, no entres aquí o te morderé." Y tras los últimos incidentes románticos no estoy dispuesto a dejar que nadie se acerque... No tan fácilmente, al menos. Entonces llegó J.

Empezó como un juego. Le decía que era un simploncito, que era sorprendente que supiera leer, que hablaba con él solo porque las tonterías que decía me resultaban graciosas, me burlé una y otra vez de los 10 años que me lleva. Una vez, antes de que pusiera la cámara, le dije que era hora de lo que estuve esperando todo el día. Luego le dije que era hora de que comiera mi pitahaya.

Pero no todo era crueldad, claro. Creo que me la pasé jugando la carta de niño cruel, porque lo trataba mal pero luego le decía algo bonito, como quien no quiere la cosa, para que él dijera "Ohh, este no es tan culero como cree que es". Sí, yo tenía que defender a toda costa mi imagen de agresivo, pero suavizarla de vez en cuando para darle más ganas de seguirme el juego.

Él lo esquivaba todo. Su ego lo hacía ver todo lo que decía como un chiste, como algo gracioso, y me alegró mucho; cuando estaba con R jamás podía tratarlo así, ni siquiera de juego. Además, las agresiones no eran solo para él. Me llamaba a mí mismo un idiota, decía que no tenía corazón, o que era aún más feo por fuera que por dentro. De esa forma, me permitía a mí mismo una forma de vulnerabilidad segura, pues nunca estaba del todo expuesto.

Yo estaba muy feliz en mi coraza. Entonces me di cuenta de dos cosas.

Primero, ese ego no era casualidad. No me sé toda la historia, pero por lo que hemos hablado, él ha sufrido mucho. Por eso tuvo que empezar a creerse más que los demás, para así poder serlo.

Segundo, es muy manipulable. Y cómo me arrepiento de haber notado esto. Si le digo "Tu cara no es tu mejor atributo", cree que accidentalmente dejé escapar que me gustan otras cosas de él. Si le digo algo mientras veo hacia abajo y no directamente a la cam, cree que me descubrió una mentira. Pero todo estaba planeado, todo.

Sin embargo, hubo algo que no estaba planeado. Y bueno, es que no se puede hablar por horas con alguien, día tras día, mientras él te revela todo lo que pasa dentro de él sin empezar a sentir cosas por él. Y así, aún siendo agresivo, siendo culero y todo, empecé a sonreír como idiota cuando hablaba con él, a decirle que me encantaba su sonrisa...

Creo que el momento de más intensidad fue cuando me contó que alguien le dijo que literalmente lo quería solo para sexo, no para amistad, no para romance, solo para sexo. Alguien de quien él se enamoró. Yo le dije que eso era estúpido, porque no solo estaba muy guapo, si no que además es alguien muy inteligente, muy divertido, y con quien puedo charlar muy bien porque efectivamente tiene cosas en el cerebro. Casi pude notar la mezcla de tristeza por recordar el suceso y de ternura por que, hey, le acababa de decir algo muy lindo.

Vaya tsundere defectuosa que fui! Mis muros se derribaron en menos de una semana. No es que anduviera diciendole cosas bonitas todo el tiempo, pero revelé un lado mucho más dulce y tierno muy muy rápido. Incluso, un día al despedirnos, le pedí que me mandara un beso. Hasta lo hice en voz bajita, para que él tuviera que preguntarme qué había dicho, y luego no se lo quise repetir; pero él sabía, y se acercó a la cam para mandarme el beso.

Entonces dejé de saber de él...

 
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