domingo, 26 de enero de 2014

Todos esos días

La vida con él era maravillosa. Solo había un problema: a él solo lo tenía al teléfono.

Y ni siquiera era siempre, pues a veces él se iba a su ciudad, estaba con sus amigos o con, ya saben, su novio. Hablabamos mucho, cierto, pero no podía ser siempre. Y ese futuro que ibamos imaginando juntos estaba separado del presente por un profundo vacío.

Dos cosas.

La primera es que me daba mucho miedo compararme con él. Me hacía sentir vacío. ¿Alguna vez se han sentido inferiores a su pareja? Es una sensación terrible, pues ¿cómo vas a sentir envidia por la persona que amas? Pero él es guapo, inteligente, popular, tiene una familia unida, tiene perspectivas a futuro... Él tiene todo. Yo no tengo nada.


Estoy a un semestre de terminar la carrera y mis perspectivas profesionales se ven... desastrosas, cuando menos. En algún punto decidí que odio mi carrera pero es demasiado tarde para dejarla, así que ya solo estoy contando el tiempo para terminar.

Pero por un lado veo a mis compañeros emocionados por acabar e integrarse al mundo laboral, aprendiendo muchas cosas del área, preparándose para tener un trabajo al salir. Yo, por otra parte, estoy demasiado ocupado intentando terminar mi tesis como para hacer algo realmente útil.

Y entonces está eso, la tesis. Desde abril estoy trabajando, y mis avances son lentísimos, ya ni siquiera por mí, si no por las circunstancias. No solo eso, el tema casi no me gusta; yo pensé que iba a ser más emocionante pero a la hora es muy meh. Y no le veo ningún futuro!

Así que sí, estoy matandome trabajando en un tema que no me termina del todo (y eso que para esas fechas aún no había empezado las pruebas que hago ahorita, que son un real desmadre) para titularme de una carrera que no me ofrece ningún futuro y que aún así tenía que aprovechar para conseguir dinero, agarrar mis maletas e irme a Hermosillo. Tantita presión, ¿que no?

Las mañanas eran desastrosas. Era levantarme y decir "carajo me desperté", mal que bien convencerme a mí mismo de que valía la pena levantarse y salir. Llegué a un punto donde lo único que quería hacer era salir a arreglar la mierda que ese día me aventara y luego regresar a dormir.

¿Por qué les cuento esto si no avanza nada de la historia? Es importante que entiendan el estado mental que me traía para las épocas.

Ahora, en el breve período que hubo entre Oz y ChicoSonora empecé a ir con la psicóloga de la escuela. Como le dije "Quería ir para estar bien para mi novio, pero ahora quiero estar bien para quien sea que venga ahora!" Creo que uno debe saber cuando necesita un poco de ayuda y yo la necesitaba.

Rápidamente se dio cuenta de que tengo un problema de ansiedad terrible (la baja autoestima vino aparte) y me pidió que escribiera cuáles son mis preocupaciones fundamentales para que trabajaramos con base en ellas. Y bueno, estuve pensando y según yo fueron:

1. No tengo nada de control sobre mi vida, lo que incluye que...
2. No hay nada de especial en mí, por lo que...
3. No merezco estar con nadie bueno.

(Wow, lo había olvidado; lo vuelvo a leer y veo qué intenso me puse)


Obviamente tuvimos todo un proceso, ¿verdad? Pero la idea básica fue "tienes que entender qué es lo que puedes cambiar y lo que no puedes cambiar. Luego, trabaja en lo que puedes  y deja ir lo que no." Y es bien fácil decirlo, ¿verdad? Pero en la práctica...

Poco a poco se van haciendo las cosas, y a parte contaba con él. Lo tenía a él oyendome, a él apoyándome. Lo amaba tanto. Y cuando sentía que no tenía las fuerzas para esperar al futuro... Me daba cuenta de que él tampoco, y esa fragilidad, esa incertidumbre me ganaba. Tenía que ser fuerte por ambos.

¿Me vas a querer siempre? Sí. ¿Aunque sea un simple maestrito de prepa? Siempre.

La vida era difícil, pero si lo tenía cerca sentía que podía hacer cualquier cosa.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Llegó la fecha de mi cumpleaños.

Como dije en facebook "mi cumple solo me recuerda que soy un año más viejo, estoy súper atrasado en mi tesis y mi situación sentimental es poco más que jodida, pero al carajo, este fin de semana voy a divertirme"

Para esas épocas había llegado a mi laboratorio una chica de Oaxaca y casi no hablaba con nadie, neta que se la pasaba trabajando. Había intentado invitarla con mis amigas unas veces, pero por una u otra razón no se podía, así que le dije "oye, quieres ir por un café?"

Ahí le dije "mira, es que es mi cumple y luego voy a ir con unas amigas a un bar, pero pues no te dije porque según yo eres bien calmada y no vas a esas cosas" pero me dijo que no, que sí fueramos. Así que nos fuimos a La Mezcalería, el lugar mágico donde inició todo.

Y bueno, había una promo de una cerveza y dos mezcales por 50 pesos. Y ya saben, una y otra y otra y yo no quiero mi mezcal, damelo pues y woo.

No recuerdo mucho de la noche, obviamente. Y algunas cosas que recuerdo no las voy a decir porque oso. Solo diré que en algún punto estaba metiendole mano a un tipo que ni sé cómo llegó ahí, ni se dejaba del todo, pero que no se iba. Y pues si él no se iba, ni modos que yo lo dejara, ¿no?

Y fueron muchas cosas. Pero de alguna forma acabé en el suelo afuera del bar jugando con un perro que había allá! Ya mis amigas fueron por mí, como pudimos nos fuimos a casa de mis amigas y ahí donde caímos nos dormimos. Yo estaba en el suelo de la cocina, una en el baño y otras dos en una colchoneta.

Al día siguiente me levanté y me fui para mi casa, dormí como tres horas y de ahí me fui a Xmatkuil, que es la feria ganadera del estado. No tenía resaca, pero no dormí así que estaba todo débil y temblando e intentando convencer a mi familia de que no había tomado mucho.

Al día siguiente de nuevo a Xmatkuil pero con mis amigos. Estuve fuera otra vez todo el día! Comimos pendejadas, vimos los shows y caminamos por hooras.

Acabé esos tres días hecho un asco. Lo peor fue cuando hablé con ChicoSonora y le conté todo -excepto lo del tipo manoseado, obvio- y de nuevo tuve que justificar mi alcoholismo. Digo, realmente lo entiendo; a él lo conocí un día borrachísimo en un bar, pero pues... Supongo que es medio ridículo que diga que puede confiar en mí cuando ACABO de decir que anduve manoseando a alguien, ¿verdad? Pero no es lo mismo. Fue solo parte de "las cosas que hice antes de irme a Hermosillo", o sea, nada serio, ¿entienden?

En fin, después de la depresión no me hizo nada mal tres días destinados únicamente a divertirme. Poco sabía yo que ese era mi último momento de paz antes de que todo se fuera al caño.

 

3 comentarios:

Alejandro Rivera dijo...

Llegaremos a la parte donde ya fuiste a Hermosillo y te quedaste a vivir y fuiste feliz? si no vamos a llegar y todo es sufrirts y lamentos, go on, gurl.

Emil. dijo...

Jajajajaj Lo siento Yo tambi{en he tenido/tengo ese problema de que me siento inferior a los demás no sé. Pero creo es por que ando pensado mas en lo que me falta que en lo que tengo.

Y por otro lado jajaja tu tenéis un problema con el alcohol lo que me entro curiosidad ahora es el meskal ¿Qué es ah?. El alcohol para mi madre es un problema, para mi se ha vuelto la relación más larga que he tenido con algo o alguien xD

Saludos me gusto la cita de la {ultima imagen.

Un abrazo.

Nos estamos leyendo.

Unknown dijo...

@Alejandro: ES MI BLOG Y DEJO CLIFFHANGERS SI QUIERO!

@Emil: El mezcal es el diablo! Es una cosa traicionera que hace que despiertes en cuartos de desconocidos! Realmente es muy fuerte para mí, yo lo tomo hiperrebajado con jugo porque nomás no. Y en mi caso, mi relación con el alcohol está prosperando poco a poco.

 
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