Detengámonos un momento para
analizar mi historial de amistades gays.
Saline, solitario por
experiencia, tuvo unos cuantos amigos durante su infancia y pubertad; amigos
que con el paso de los años fueron desvaneciéndose. Fue hasta la prepa donde
formo sus primeras amistades verdadoras: 5 mujeres con quienes hasta la fecha
me mantengo en contacto.
En el intermedio
preparatoria-universidad conocí a R, mi primer novio real (hubo uno antes pero
no cuenta), que básicamente fue la primera persona gay no virtual que conocí.
Literal, fue mi primera relación homosexual.
Llegando a mi escuela me encontré
con una gran cantidad de población homosexual; sin embargo, de alguna forma
volví a juntarme con puras mujeres. Las amo, son las mejores, pero aún hacía
falta un contacto homosexual, alguien con quien tener esas cosas en común.
Si revisan los inicios del blog
se darán cuenta de que cuando empezaron los primeros problemas con R (situación
que continuaría hasta el desenlace hace ya dos años) conocí a un chavo gay de
la escuela, con quien me encapriché bastante. R nunca se enteró, pero la sola amistad
trajo muchos problemas –ahora entiendo que actué mal-. Después me di cuenta de
que no iba a pasar nada, principalmente porque yo no le gustaba, y pues
abandoné ese crush intenso y se volvió mi mejor amigo.
También conocí a otro chico con
el que tuve un crush muy pequeño, pero luego me di cuenta de que era una
persona irritante y que es como mil veces más pasiva que yo. A veces me estresa
y no puedo ni verlo, otras veces sí quiero hablar con él, así que se volvió mi
frienemy; tipo “te quiero, pero por qué no me dejas en paz”
Luego hubo un momento en que
ellos intentaron tener algo que no se dio; el segundo tuvo un novio que lo dejó
y el primero tuvo su primer novio. Fue con este novio con quien vi al otro.
Sé que ustedes pensarán “y qué
más da que hayan estado juntos? Que tenga novio no impide que tenga otros
amigos” y tienen toda la razón. Pero yo sabía que mi amigo y su novio habían
tenido algunos roces, y que no le agradaba mucho que se llevara con esta
persona. Por eso la situación me olió sospechoso.
Mi primer impulso fue ir
corriendo y decirle a mi amigo, pero pues… Yo me llevaba con el otro implicado.
No podía andar soltando la lengua sin conocer bien la situación; aparte yo lo
conocía y sabía que él no haría nada así, ¿verdad? ¿verdad?
Llegó el día del intercambio de
regalos. Todo fue alegría y diversión; a mí me tocó un regalo genial, comimos
rico y tuvimos oportunidad de bondear
como la familia que somos. Sin embargo yo tenía una misión, y en cuanto tuve la
oportunidad de quedarme solo con mi frienemy le dije “Oye, ¿qué fue lo que vi
anoche?”
Le di una larga explicación en la
que le decía que yo confío en él, que sé que no haría ese tipo de tonterías
pero que quería estar seguro de que no haría nada malo, nada que dañe a mi
mejor amigo y que por favor tuviera cuidado con lo que hacía. Su respuesta me
dejó pasmado, y se puede resumir como “No son tus asuntos y no te metas porque
vas a acabar mal.”
Por si fuera poco, al llegar a
casa y ver Facebook había puesto un estado que decía “veo la tormenta que se
acerca y me vale madres, solo voy a disfrutarlo porque me encanta”; poco
después puso esa canción horrible, “Prefiero ser su amante” y solo comentó “soy
un dulce que siempre le sabe bien”.
Ugh. Lo pienso y me arde el
estómago. Y quiero que piensen, ¿qué harían en mi situación? Yo hice lo que
consideré que debía hacer.
Le dije a mi amigo que me
acompañara a comprar el último detalle para el regalo de ChicoSonora, estuvimos
paseando, dando vueltas, y en cuanto tuve la oportunidad le dije “El domingo
los vi juntos”.
Pocas veces me ha tocado hacer
algo que me rompiera tanto el corazón. Ver a mi amigo al borde de las lágrimas,
solo diciendo que se quería ir; oírlo hablar con su novio e irse enseguida a
verlo… Como le expliqué a alguien: yo sé exactamente cuánto puedo aguantar,
cuánto puedo soportar. Pero no sabía cómo estaba él, no sabía cómo se sentía.
Jamás había sentido tan fuerte la idea de que el amor había muerto (y gracias a
eso en el regalo que le envié a CS escribí una cosa muy horrible y depresiva;
gracias).
Al poco tiempo me mandó un
mensaje que me hizo entender que habían cortado, pero ya después me dijo “solo
fueron a comprarme un regalo (…) aprendí muchas cosas, y en ese sentido te doy
las gracias, pero espero que así hayas aprendido a no meterte en estos
asuntos”. Hazme el bendito favor!
Claro que me molesté con él:
primero por haber sido tan tonto como para creerse eso. Le expliqué lo que yo
vi, le expliqué lo que me dijo, ¿y se contentó con un “fuimos por un regalo”?
Ni siquiera yo soy tan ingenuo. Además, ¿cómo que no me meta? Hice lo que tenía
que hacer! Qué esperaba, que lo dejara pasar sin comentarle nada? Uff.
No quería saber de él, no quería
saber del otro. Mis amistades se empequeñecían. Además, las cosas se habían
puesto raras con mi chico (cómo le dije a mi amigo “ni siquiera sé si se merece
que haga esto, pero en este momento es lo que yo siento que está bien y lo voy
a hacer); me sentía solo y abandonado en este mundo homosexual.
Días después le envié su regalo y
estuve cerca de casa de R. Le mandé un mensaje que decía “Ábreme, estoy fuera!
Ehhh, broma.” Y me contestó de una forma terrible; ni recuerdo cómo fue pero la
idea fue “no te acerques y deja de chingar!”. Y digo… era una broma. Nada
justifica que me haya hablado así.
Y pues me sentía yo mal. Sentía
que no tenía amigos con quienes compartir lo que me pasaba, me sentía terrible
por lo de mi amigo, lo de R, el silencio de CS: solo, abandonado en un mundo
que no tenía intenciones de aceptarme.
Caminaba por las calles del
centro de la ciudad, y viendo hacia arriba me encontré con una hermosa luna
llena. Pasó gente y escuché “quizá con un milagro, o mucha suerte…”. Le envié
un mensaje preguntándole si creía que la luna concedía deseos. Me dijo que no.
Le dije que me había matado mi última
esperanza, y cuando preguntó por qué le expliqué todo lo que había pasado y
además le pregunté cuándo podríamos hablar; que lo hiciéramos en ese momento o
que me dijera cuándo… Pero no podía seguir esperando. No podía seguir viviendo
en el silencio sin saber qué me deparaba el futuro.
(Aparentemente llevábamos tiempo sin hablar bienporque en
algún punto escribí “llevo dos semanas esperándote”; bendita memoria mía que
suprime todo lo malo”.)
“Creo que lo mejor para ambos es
que no esperemos más el uno del otro, porque aunque te quiero demasiado hay
muchas cosas que día a día nos separan. Yo me sentía lo suficientemente maduro
para tener una relación a distancia y me di cuenta de que no; cada día que
pasaba por una u otra razón no podíamos hablar, y me deprimía cada día mas. Y
he estado pensando mucho en nosotros; por ejemplo, que si llegara el momento en
que llegaras a Hermosillo y no funcionara, haría de tu vida un infierno, porque
habrías cambiado todos tus planes por mí. Y es no se me hace justo: eres una
persona hermosa y me duele hacerte esto, y más en este momento que parece que
todo te da la espalda… Pero ya no debemos vernos como pareja. Yo puedo
brindarte mi amistad, pero no más que eso. Me duele mucho lastimarte, pero en
algún momento tendría que decírtelo, y dado que tú me estás pidiendo que
hablemos, creo que debemos hablarlo. Me duele no poder ser el hombre que
esperabas y del cual te habías ilusionado para pasar una vida juntos. Pero no
puedo ser la persona que te prometí.”
Sí, fue muy claro con sus
sentimientos. Pero en ese momento, con la luna fría en el cielo, burlándose de
mí; entre el dolor y la ira, entre la soledad y el desengaño, yo solo sentía
quemarme: solo sentía cómo me vida se iba entre cenizas.
3 comentarios:
En este tipo de cosas soy como Sheldon y pues no me agrada, pero no sé como hacerlo, no sé como expresar muchos sentimientos, so... sorry u_u
Al otro lado del país tienes otro amigo gay y mira que, qué gay. =)
Loviu
si, definitivamente hay que crear un club de los saladitos gamesa XDDD. o el de los corzones rotos gays ajaja
ay chale...qe feo todo v_v
@Alejandro: No te preocupes, bebé. Sé que me acompañas en el sentimiento. Me enamoraré de ti para tenerme un pretexto para ir a Jalisco.
@Tigrito: Ay tigrito, si tuviera un peso por cada gay que tiene una historia así de pendeja tendría suficiente para tomar mi camión en el ADO e ir a darte un abrazo. Mínimo, digo.
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