martes, 3 de marzo de 2015

Dissolve

Si tuviera que elegir el momento más miserable del 2014 estoy seguro de que el 28 de abril sería un buen contendiente.

Antes de explicar por qué, tendré que volver a dar antecedentes de cómo se desarrollaba mi servicio social. Eramos 7 personas, dividas en 2 grupos independientes entre sí. El ogro no trabajaba en mi grupo, pero sí con 3 amigos míos. Una de ellas pasó sin pena ni gloria por el área, la otra demostró ser una buena trabajadora y el otro...

Bueno. El otro es una persona muy linda, y lo quiero mucho; especialmente luego de ese pequeño incidente en que casi rompo su relación. Pero simplemente no tiene la determinación ni el empeño para volverse un buen profesionista; apenas si es capaz de hacer lo que se le pide y ya. No puede ser alguien con iniciativa.

Por eso, cuando el ogro me dijo que tenía que elegir a uno de ellos para que permaneciera en su área, condenando (probablemente) a que el otro permaneciera en recepción de muestras por el resto de la eternidad -o del servicio- supuse que la elegiría a ella. Pero, por favor, cómo pude haber confiado en la sensatez de un hombre homosexual!

La lógica fue "ella es mejor trabajadora, más capacitada, ha demostrado interés y aprendió más en una semana que él en tres. Pero el autoestima de él no podrí con un golpe así, por lo que lo elegiré a él."

Bueno, tampoco daré toda la explicación de áreas y encargados de ahí. Solo diré que yo odié mucho, pero MUCHO estar en recepción de muestras, y la sola idea de pasar ahí más tiempo me habría hecho saltar de terror. Y así se sentía mi amiga, porque obviamente se lo tuve que decir y pues sí que estaba enojada.

Yo también, y se lo dije al ogro -no de muy buenas maneras-: "¡Cómo puedes decir que te interesa formar personal capacitado y luego elegir a quien menos aptitud tiene!" Y es que me afectó a un nivel muy personal porque fue ahí donde me di cuenta...

Todos en el servicio tenían quién los apoye. Todos menos yo. A excepción de mí, todos tuvieron la suerte de caer en áreas donde los químicos les tuvieron aprecio; yo, por otra parte, solo he sido secretaria en recepción y técnico en medios de cultivo. ¿Cómo podría demostrar mi valía si e habían asignado las peores áreas?

Eso, junto a la perspectiva de permanecer AÚN MÁS TIEMPO en medios de cultivo me tenía bastante deprimido. Por que, es verdad, no necesito que nadie hable por mí (mi madre lo hizo toda mi vida pero ya no era necesario, gracias). Me gusta luchar mis batallas solo, y esta no sería la excepción... Pero sería lindo que hubiese alguien que me facilitara las cosas en caso de que no me favorecieran.

Y pues hay que admitirlo, me sentía celoso. Por qué él lo tenía en tanta consideración? YO era quien salía con él, a mí me debía estar cuidando, no a mi mejor amigo gay. Y él, ¿qué había hecho para ganarse esos cuidados? Nada. Absolutamente nada; es decir, lo quiero, pero yo sabía cuán poco comprometido estaba con el servicio. Para él, era solo hacer 4 horas e irse, dejara lo que tuviera que dejar.

Por otro lado R regresó ondeando una banderita de la paz, diciendo que no quería que terminaramos como extraños. Me dijo que le sería difícil, pero que para la próxima tendrá más paciencia y que para la próxima yo no debo juzgar tan rápido.

Perra por favor.

No voy a disculparme cuando es otro quien está mal, ohno. Así que estuve bastante cortante todo el tiempo y, milagrosamente, él se dio cuenta y me dio mi espacio. Fue difícil, digo, no lo hice en tres años y medio de relación y de pronto pude exigir mi espacio.

Aunque claro, eso terminó conmigo alcoholizandome solo frente a la computadora. Porque de pronto a eso se resumían mis noches.


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