Los siguientes días fueron extraños ya que, bueno, teníamos que seguir viéndonos. Por suerte no compartíamos áreas, pero al menos una vez al día pasaba junto a su cubículo con la cabeza bien en alto y viendo hacia el frente, para que supiera que no me había afectado.
Pero lo cierto es que sí, me había afectado bastante. Digo, entiendo que empezó horrible con aquello de que yo rompí su hogar para andar con él y que básicamente tenía mil razones, todas ciertas para cortar conmigo; es cierto que éramos una pareja horrible que más bien se basaba en que yo tengo demasiada tolerancia y podía manejar bien sus constantes críticas; está bien, quizá cuando decidió pasar su cumpleaños con su ex novio en vez de conmigo debí alejarme muy rápidamente y... Estoy seguro de que tenía un punto por alguna parte.
Bueno, el punto es: iniciando con septiembre del 2013 y terminando con agosto del 2014 había tenido cuatro novios*. Cuatro relaciones, en teoría formales; de esas, dos de mis parejas me dijeron que me amaban. ¿Qué decía eso de mí, el hecho de que intenté cuatro relaciones, y fracasé todas? Desde el estrepitoso fin de ChicoSonora hasta la negra oscuridad del Ogro, no había hecho más que eso: fallar.
Podía sentir cómo algo dentro de mí no permanecía igual. Me sentía entre tonto y defraudado, porque sabía que, pese a todo, no había sido completamente mi culpa. Al final, una relación no era cosa de uno, y dios sabe que yo hice hasta lo imposible porque todo eso funcionara.
Es cierto, fracasé, y feo. Pero...
Yo había estado yendo al psicólogo. Cuando terminé la primera de esas cuatro relaciones comencé a ir para poder corregir esos problemas que venía acarreando desde R. ¿Lo logré? Creo que no, en realidad! De alguna manera acabé con un romántico empedernido que era fanático de escuchar mis historias idiotas sobre cómo conocía gente al azar y acababa aventandome hacia la nada sin ver la profundidad antes.
Entonces, un día yo llegué en una crisis derivada del hecho de que de nuevo estaba intentando comenzar una relación con alguien que ya tenía novio, alguien que no estaba emocionalmente disponible y terminé gritando "Es como si no hubiera aprendido nada! Sigo igual que donde estaba antes, haciendo tonterías y sin avanzar para nada hacia adelante, para nada!"
A lo que él me respondió "¿Y te arrepientes de haber conocido a ChicoSonora?"
No. Lo cierto es que no. Nunca me arrepentiría de R, ni de Oz, ni de CS, C+, Ogro, de nadie. Todos, de alguna manera, me habían servido para crecer, para aprender. Y si bien habían sido cosas dolorosas, de todas maneras de algo habían servido.
Y había algo que él dijo, que en su momento me ayudó mucho. No cualquiera tiene la habilidad para acercarse así a las personas: llámese valor o estupidez, mucha gente es incapaz de conectarse emocionalmente con la gente a su alrededor. Por mí parte, yo lo había hecho bastantes veces, y había tenido respuestas positivas. Al principio, al menos...
Su idea es que mientras llevara mis ganas de amar y de sentir por delante, nadie podría lastimarme.
Y yo también lo creo. También creo que nunca me cansaré de amar ni de intentarlo, ni de aventarme a la piscina sin ver si está llena, ni de acercarme a la gente y fracasar, porque definitivamente esa no es una vida que quiera vivir. La diferencia es que, ahora, era menos estúpido; un poquito, al menos.
Todo lo contrario al Ogro. Él había crecido tan ajeno a las personas, tan imposibilitado a demostrar cariño sin la necesidad de controlar y dirigir, que, a su edad, le daba mucho trabajo relacionarse normalmente. Al final, creo que fue esa diferencia en perspectivas fue lo que terminó impidiendo nuestra relación.
Poco tiempo después lo vi. Hablamos de por qué me dejó, y quedó todo más claro. Comimos, le regalé un poema, platicamos, todo bien. Al principio pudimos tener una relación más o menos amistosa, pero poco a poco se fue volviendo algo muy nocivo. Comenzó a bloquearme y desbloquearme de whats a su antojo, no podía decirle nada sin que se enojara, buscaba a cada instante algo para criticarme.
Al día de hoy, me tiene bloqueado porque le recordé que, aunque sea mi amigo, eso no implica que me interese lo que piense de mí. Es curioso pensar que yo tengo 24 y él 31. Quizá, después de todo, si he avanzado algo.
1 comentarios:
Claro que has avanzado, no lo dudes porque para que un viejonazo de 31 años se comporte como un niño de 18... ya pues, quién es el inmaduro aquí. Mira, al menos lo intentaste... yo en ese tiempo que tú mencionas, yo estaba deprimido por una decepción amorosa que me llevó a una depresión mortal (a parte que también se juntaron otros motivos)... en cambio tú saliste con 4 jeje. Es bueno que no le temas al amar, eso habla bien de ti... solo un consejo, sé que es dificil pero hay que empezar a dar de a poquitos en vez de todo de una vez... lo digo porque a mí también me pasa lo mismo... pero poco a poco, se puede lograr.
Saludos
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