Mmm... supongo que debo hacer una entrada acerca del 2008.
Ustedes no saben (no pueden, después de todo, empecé mi blog hace dos meses), pero inicié este año con un terrible sentimiento de ira, de dolor, de vergüenza... tenía muchísimo odio en mi corazón. Ahora, termino este año con una conducta valemadrista, donde pase lo que pase me viene valiendo queque.
Y, por lo mismo, me importa un carajo que acabe el año. De hecho, siempre me ha importado lo mismo: el único año donde sentí raro fue el 2000 pues pensaba que se iba a acabar el mundo. Fuera de eso es un día cualquiera.
Si, gracias a Dios ningun familiar mío se enfermó este año de gravedad, seguimos todos vivos y nos queremos. Hay cosas que podrían estar mejor, pero, ¡hey!, ¿desde cuándo todo es perfecto?
No, no haré propósitos para este año. No creo en ellos: son estúpidos. No gastaré mi tiempo escribiendo propósitos que no cumpliré: prefiero hacerlos y ya.
Aunque, viéndolo desde otra perspectiva, el 2009 pinta bastante bien. Después de 4 años con desastres amorosos, por fin parece que he aprendido la lección: el amor no es como lo pintan. Weba de buscar pareja, aún soy demasiado egoísta para ello. Creo que esa será la única particularidad del año.
Es todo lo que quería decir de este año y del año nuevo. Nos vemos el 2009.
Ustedes no saben (no pueden, después de todo, empecé mi blog hace dos meses), pero inicié este año con un terrible sentimiento de ira, de dolor, de vergüenza... tenía muchísimo odio en mi corazón. Ahora, termino este año con una conducta valemadrista, donde pase lo que pase me viene valiendo queque.
Y, por lo mismo, me importa un carajo que acabe el año. De hecho, siempre me ha importado lo mismo: el único año donde sentí raro fue el 2000 pues pensaba que se iba a acabar el mundo. Fuera de eso es un día cualquiera.
Si, gracias a Dios ningun familiar mío se enfermó este año de gravedad, seguimos todos vivos y nos queremos. Hay cosas que podrían estar mejor, pero, ¡hey!, ¿desde cuándo todo es perfecto?
No, no haré propósitos para este año. No creo en ellos: son estúpidos. No gastaré mi tiempo escribiendo propósitos que no cumpliré: prefiero hacerlos y ya.
Aunque, viéndolo desde otra perspectiva, el 2009 pinta bastante bien. Después de 4 años con desastres amorosos, por fin parece que he aprendido la lección: el amor no es como lo pintan. Weba de buscar pareja, aún soy demasiado egoísta para ello. Creo que esa será la única particularidad del año.
Es todo lo que quería decir de este año y del año nuevo. Nos vemos el 2009.
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