sábado, 20 de abril de 2013

De regreso

El día que regresamos a Mérida aprendí la última gran lección del viaje: salir con tiempo al aeropuerto.

El vuelo era a las 8, así que debíamos estar en el aeropuerto a las 6; 7 más tardar. Y sucedió que dieron las 5:30 y el chofer no llegaba. Obviamente todos estabamos bastante alterados, caminando por el patio, esperando y pensando que cada minuto que pasaba era más probable que lo perdieramos.

Al final llegó a eso de las 6:30... 6:30!!! Y aunque salir de EdoMex fue extrañamente rápido, una vez en el DF todo se volvió terrible. Las calles saturadísimas, no avanzaba más que el reloj. En un punto decidí cerrar los ojos para no ver cómo nos quedabamos sin tiempo.

Llegamos como a las 7:40! Y aunque la taquilla seguía abierta, nos dijeron que no podíamos documentar las maletas! Casi nos morimos; digo, podíamos subir al avión pero, ¿y las cosas? Luego nos dio la opción de documentarlas como "tentativas" o alguna cosa así, que quería decir que podían irse en ese vuelo o hasta el siguiente.

Al final sí subieron nuestras maletas, nos subimos al avión y, quitando el hecho de que atravesamos unas cuantas nubes de lluvia (vi rayos! Genial y aterrador, jaja) fue un viaje bastante tranquilo. Definitivamente un viaje tan emocionante como ese tenía que tener un final así! Aunque admito que no me hubiera molestado perderme de esa clase de emoción.

 Creo que lo mejor del viaje es que me hizo darme cuenta de algo: Toda la vida he hablado de que quiero irme a otro país a conocer y viajar por todos lados y todo eso, mientras que México es en realidad un lugar hermoso con mucho que conocer. Digo, ¿cuántas cosas habrá que no conocemos en nuestra propia ciudad? Incluso respecto a Yucatán, no conozco ni la décima parte de las ciudades (para los que no saben, Yucatán está dividido en 106 municipios). Y de México ni se diga.

Eso es algo que deberíamos valorar más, especialmente que probablemente somos la última generación que tendrá la libertad de salir a recorrer al país sin miedo a ser asesinado (digo, incluso actualmente existe ese miedo). Hay que retomar nuestro amor por México.

En este viaje conocí mucho, aprendí mucho y mal que bien pude relajarme. Ahora llevo dos meses en la ciudad y mis niveles de estrés son tantos que ya me acostumbré de nuevo, jaja! Quisiera poder viajar de nuevo este año, pero creo que no va a poder ser. Al menos me quedo con la dicha de haber conocido todo lo que conocí y con el deseo de poder seguir haciéndolo :)

Ah, y también aprendí que no es bueno dejar residuos de comida antes de un viaje largo :) Mi papá algo dejó en el lavatrastes y cuando llegamos casi nos comen las cucarachas, lololol

2 comentarios:

epistolario segun san alvaro dijo...

genial crónica me ha gustado mucho, pero no dices q conociste?

Unknown dijo...

@Don Heart: Un mes después probablemente no te enteres jamás de esto, pero sí lo dije, solo que en entradas viejas :P

 
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