(Esta entrada es muy larga y habla sobre mi familia, así que la decoraré con animalitos bonitos n_n)
Bueno, la visita inesperada de la vez anterior no fue tan inesperada considerando que mi papá le dijo a su primo que nos visitara por la noche. Resulta que me abuela vino del defe y, por lo tanto, tiene mucha familia ahí. El punto es que el miércoles como a las 9 de la noche llegó el primo con su esposa y estuvieron ahí buen rato. Como a la 1 de la mañana, como el jueves no teníamos planes, quedó con mi papá de irlo a buscar para que saludaran a un tío de mi papá: el hermano de mi abuela, quien tiene 90 años.
Mi plan original para el jueves era decirle al primo que me acercara a donde pudiera tomar el suburbano para irme al DF a pasear; quería conocer el Museo Interactivo de Economía y visitar la exposición de Guadalupe Posada en el MUNAL, así como terminar de revisar las librerías de donceles en busca de más libros de Quirarte. Sin embargo, durante la noche estuve pensando algo muy triste: no recuerdo a mi abuela. Recuerdo su aspecto, y recuerdo algunas cosas puntuales, pero en general no la recuerdo.
Así que, con la idea de conocer un poco más de mi abuela, o más bien, de su familia, la mañana siguiente le dije a mi papá que iría con ellos.
Me puse me cinturón, recé cien rosarios y me fui con mi tío hacia la ciudad de México. Un poco después llegamos a un taller de carpintería. Sí, aparentemente vengo de una familia de carpinteros. Ahí me presentaron a varios carpinteros; no recuerdo sus nombres ni en qué parte del árbol genealógico están, pero fue chido ver que buena parte de la familia trabaja junta.
Y también lo conocí a él, el nonagenario tío, sentado en una mecedora que él hizo oyendo una radio que probablemente es más vieja que yo. Tenía frente a él una mesita que también él hizo, llena de un montón de cosas. Según él, cuando se aburría se ponía a hacer cosas, así hizo el sofá en que estabamos sentados! Pero según el primo hasta hace unos meses todavía se conservaba sano y fuerte, pero que tras haber cumplido 90 se fue marchitando... Y si bien conserva su lucidez, se nota que poco a poco se está yendo.
Luego conocí a su esposa. Aparentemente nadie sabe si es dos años mayor o dos años menos, pero pues igual ronda los 90. Se mantiene muy activa, e incluso ayuda en la cocina. Pero pues es igual, la edad no ayuda, y empieza a preocuparles que de pronto sale sola. Hace dos años se rompió la cadera, y aunque ahorita se le ve bien, no se recuperaría tan fácil de nuevo; viviendo en el segundo piso es una preocupación constante.
Una de sus hijas es quien se encarga de cuidarlos casi toda la mañana; ya saben, mientras los hombres trabajan. Es la típica madre mexicana abnegada. Se dedica a cuidar a sus padres y a sus hijas, y se preocupa. Le preocupa la inseguridad constante, que no puedas subir al camión sin miedo a que te asalten, que no puedas comprar un celular sin la duda de si es robado o no... Siente (sabe) que la inseguridad cada vez está peor, y le gustaría vivir en un lugar mejor, donde sus hijas puedan estar en paz.
Por otro lado, conocí a una de sus hijas. Se le ve feliz y positiva. Si asaltan a alguien en el camión ni se da cuenta, pues va leyendo, y el año pasado participó en varias marchas a favor de López Obrador. Dice que cuando va a otros lugares se aburre. La diferencia es obvia, y ellas mismas lo dicen: mientras la madre nació en tiempos mejores, la hija nació en medio de la violencia y está acostumbrada. Imagínense que terrible es eso. Aunque igual es muy diferente, pues ella solo se tiene que preocupar por ella misma, mientras que la mamá tiene que pensar en sus hijas.
Nos invitaron a comer. Fue muy raro, por que nos sirvieron un platote de arroz, y yo pensé "Bueno, con los dis señores tienen que cuidar mucho lo que comen" así que no dije nada. Luego nos dijeron que ahí la gente le pone plátano en rodajas al arroz! Aquí lo hacemos a veces, pero con plátano frito, jamás lo había probado así! No estuvo mal, pero tampoco me encantó. Una vez que terminé, me quitaron el plato y lo trajeron, ahora con carne y frijol. Y entonces el primo lo dijo "Allá en Yucatán le dan todo a la vez, no están acostumbrados a comer primero el arroz y luego lo demás!" Me morí de risa, es chistoso que en algo así haya diferencias.
Después de comer hubo un rato de sobremesa, donde me enteré que a la hija le encanta leer y que tenía que ir a la Biblioteca José Vasconcelos! Yo le dije que siempre he querido conocerla, y me dijo que podríamos haber ido, pero pues ya no había tiempo pues debíamos ir a otra casa.
Dejamos la ciudad de México para dirigirnos al Estado de México. División política, ¿quién la entiende? Como sea, llegamos a una casa ubicada en un pequeño cerro donde había un taller de carpintería. Sí, otro. De nuevo, familia de carpinteros. De ahí salió otro primo de mi papá, que tendrá entre 50 y 60 pero que estaba sumamente guapo! Típico macho, grueso, con voz grave, brazotes... Me muero! Si no fuera un pariente lejano... Oh, espera, eso no importa!
Como sea, en esa casa no pasó nada tan importante excepto que conocí como a un millón de personas y, de nuevo, no recuerdo ningún nombre. Pero nos tomamos fotos! Y el hijo de una señora que estaba allá estaba muy guapo, él sí de mi edad. Sí, soy una horrible persona y no me arrepiento.
Hubo un momento muy raro donde se pusieron a hablar sobre sus niveles de glucosa en la sangre. Uno tenía 80. Otro 200. Otra 500. Sí, 500!!! (El máximo es 120). Aparentemente, vengo de una familia de carpinteros y diabéticos.
Una de las chavas de ahí tenía dos hijos, un niñito de tres años y una niña de meses; el niño era super adorable y la niña tenía cara de estar enojada, me daba mucha risa. El punto es que una de las tías les llevó regalos. Al niño no sé qué le llevó, pero a la niña le llevó una coronita que se prendía y todo. Entonces, el niño la vio y como le gustó se la puso y andaba por ahí con su coronita! Obviamente yo moría de risa por dentro, y más cuando mis tíos se quedaron todo "Ehr.. Eso es de niña..." Creo que la mejor parte fue cuando dijo "Me queda bien :)" Hilarante el niño.
Lo feo fue que no tenían agua. O sea, no es que nunca tengan agua, pero escuché que llevaban dos semanas con problemas. Considerando que viven en un cerro, asumo que los problemas con el agua son bastante comunes, y a saber cuánta gente vive así! Y yo los dos días que estuvieron arreglando el baño me sentí morir, no puedo ni imaginar cómo ha de ser vivir así. Por eso no entiendo cómo fue que toda la población decidió asentarse ahí: están muy lejos del agua! ¿Cómo se mantiene una civilización sin agua?
Pero bueno, cayó la noche y nos dirigimos a la tercera casa, la del primo guapo. Si la anterior estaba en un cerrito, esta estaba en un cerrote! Me sentí como en Superman de nuevo con tantas subidas y bajadas. Es divertido, pero ha de ser un martirio intentar subir hasta ahí en bicicleta. La colonia se veía medio rara, y mi papá preguntó como estaba la inseguridad. "Pues lo normal" respondió. Mmmm, no sé si es una respuesta que me satisface.
En su casa vivían sus dos hijas, su esposa y un montón de pájaros. En palabras suyas "ni amigas tiene (su mujer), con los pájaros se entretiene." Creo que es el prototipo de macho mexicano. En todo caso espero que esa crueldad haya sido exagerada. La hija mayor es de mi edad, y acaba de terminar la carrera, pero no tuve tiempo de preguntar qué hacía ahora; la menor no escuché su edad, pero sí me enteré que cuando tenía 10 años le hicieron cirugía de corazón abierto! Qué duro.
Ahí sacaron miles de fotos de la familia de mi papá cuando eran jovenes. Me decían "¿Sabes quiénes son?" y yo así de "lolnop". En un momento me mostraron una y me preguntaron si me acordaba cómo era mi abuela; cuando respondí que sí, me dijeron "pues esa no es, es su hermana". Malditos. Luego me mostraron una de las dos juntas, y fue chistoso por que la hermana era mucho más alta que mi abuela! Fuera de eso, estaban muy parecidas.
(También salió una foto del primo cuando era más joven, en la playa y sin camisa. Morí de ganas de robármela, jaja)
Y pues entre foto y foto se hizo más de noche y tocó irnos. De nuevo hubo sesión de foto, y en una que me tomé con mi papá y sus primos me dijeron que esa la suba a facebook y le ponga "Así me veo, y así me veré". Yo con el pelo largo, ellos todos pelones. Sí, vengo de una familia de carpinteros, diabéticos y calvos. Bien.
Es cierto, quizá no sean mi familia directa, pero fue muy divertido conocerlos. Además, me permitió conocer gente que de verdad es de esa región, y ver cómo era su vida y sus problemas. Al final, creo que fue una forma muy linda de recordar a mi abuela fallecida, y al final creo que valió más la pena que irme a recorrer la ciudad sola.
Y fue más divertido que, mientras regresabamos, el primo nos dijo "Ah, y de este puente fue de donde colgaron a unos tipos esta semana." Qué lindo.




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