lunes, 27 de abril de 2015

Elastic heart

Al despertar por la mañana siguiente, sentí como si algo precioso se hubiera roto dentro mío. Algo frágil y que posiblemente nunca se podría reparar -repararse de nuevo, más bien. Traía una especie de resaca emocional que me impedía pararme de la hamaca: el calor estaba a todo lo que daba y sentía mi cuerpo arder. Estaba enfermo, pero no era mi cuerpo el que sufría.

Pero bueno. Sabía de un lugar donde podría aliviar mis penas, aquél lugar desolado que se había vuelto mi enfermo sitio seguro: me iría al cyber a conseguir un poco de  acción sucia y ruda. Para los que son nuevos en este blog, el cyber es un cuarto oscuro donde he pasado algunas noches interesantes.

No es un lugar bueno... No es un lugar bonito, y siempre digo que nunca volveré a ir. Sin embargo, había perdido control de mi vida, y ese lugar definitivamente se presta para juegos de dominación muy interesantes. Tenía muchas ganas de descargar mis frustraciones en algún pasivo dispuesto a recibir todo de mí.

Sin embargo, pronto parecía que no había sido el único con un mal día. A eso del mediodía me llegó un mensaje del Ogro diciendo que  básicamente había tenido el peor día en temporadas: no dejaba de llorar, no tenía apetito, y solo estaba tirado en la cama sufriendo, básicamente. ¿Y por qué tendría que importarme, verdad?

...

Corte a: tuve que rogarle por que me dejara ir a verlo. Quiero decir, él fue una mierda conmigo, pero YO soy aún más mierda conmigo mismo. Además, no quería que estuviera mal, después de todo, yo tampoco había sido la persona grande de esta situación (en caso de que se hayan perdido la entrada pasada, yo sabía que él tenía novio y jugué a no saberlo hasta que quedé atrapado en mi propia mentira; fuck yeah dellusion!)

Me costó bastante trabajo, pues él andaba en un plan de no te merezco, no te merezco, pero finalmente me dio su dirección. Vivía al otro extremo de la ciudad, gracias; literalmente vivía en una ciudad satélite de Mérida y yo estaba de "seriamente me voy a ir hasta ahí para ver al tipo que me estaba enamorando cuando tenía novio?"

"Mamá, voy a salir, no vuelvo tarde!!!"

Al poco rato estaba yo en Ciudad Caucel. La única vez que había estado ahí antes fui a comprar cómics cerca de la entrada, así que ahí estaba yo, en la semipenumbra del atardecer, intentando desesperadamente buscar señalizaciones; por desgracia, según la costumbre yucateca el conductor del bus estaba yendo a la carrera lo que me hacía muy complicado orientarme. Finalmente encontré un punto de referencia, pero aún así tuve que caminar cerca de 10 calles para poder más o menos orientarme.

Finalmente encontré el número; la casa estaba oscura pero escuchaba el televisor. Grité su nombre varias veces sin respuesta, cuando recordé que en una ocasión comentó que no le pone llave a la puerta, así que giré la perilla... Y abrió. No sabía si entrar o no, después de todo, nadie quiere que un cuasi extraño se meta en su casa sin permiso, pero decidí hacerlo y llamar de nuevo. Nada.

Ahí empecé a tener miedo, pues no estaba totalmente seguro de su estado emocional/mental y estaba aterrado ante la posibilidad de hallar una escena desagradable. Aún así, con el sigilo de un gato me acerqué al que supuse sería su habitación... Nada. Tampoco en el baño, ni en el otro cuarto -era una casa muy pequeña-, así que con los pelos de punta me salí al patio.

Nada. ¿Qué demonios?

No estaba demasiado seguro de qué hacer, así que me salí a la calle... Y ahí venía él. "Veniste por el otro lado" me dijo. 

Entramos a su cuarto, apagó el televisor y nos sentamos en su cama. En menos de 10 segundos el había empezado a lagrimar y yo lo traía abrazado, acariciándole la espalda mientras lo intentaba "consolar".  De nuevo, si él había sido una persona horrible yo también, así que eso le explicaba. Le dije que estaba bien, después de todo había podido levantarme de la cama para ir a verlo y explicarle que, hey! estaba bien! Quiero decir, sí estaba triste porque él me gustaba lo suficiente como para creerme la mentira que me construí, pero definitivamente no había sido mi más grande desastre! Así que, estaba bien, estaba de pie, y no tenía por qué preocuparse por mí.

Él me contó de toda la historia de su novio; cómo lo conoció y cómo la relación fue enfriándose poco a poco hasta llegar a lo que eran en ese entonces. De entrada el niño ni siquiera vivía en Mérida, así que al principio iba a verlo cada semana, luego cada dos, luego de vez en cuando... De alguna manera, más que una relación de noviazgo, él se había encargado de protegerlo y apoyarlo, y si bien esa puede ser el iniciador de una relación... No era lo suficiente. Él se había convertido en el padre y protector del chico, lo que había alejado un poco la espontaneidad y la diversión de su relación.

Y entonces aparecía  yo, siempre listo para decir alguna tontería, listo para reírme de sus cosas, para proponerle dar una larga caminata por calles al azar o para ir a verlo al otro extremo de la ciudad solo para comer un helado. Yo representaba todo lo que su relación había perdido, y que él extrañaba.

Así que no era que no quisiera a su novio. Lo quería, veía por él, pero esa chispa que brillaba en mí no la tenía él, así que... Estaba bastante confundido.

Yo le dije "fuck it! quédate con él! lucha por estar a su lado y sé feliz" por que de eso se trata estar en una relación, de romperse la madre por estar con alguien! No es el "los momentos buenos me hacen feliz", es una lucha constante, un esfuerzo continuado.

Ese fin de semana él se iría a verlo, así que sería definitorio. Yo le dije que estaba bien, que por el momento no hablásemos; que estuviera con él y cuando tomara una decisión me informara al respecto. Le repetí que no tenía por qué preocuparse por mí, pues yo estaría bien cualquiera que fuera su decisión, y que lo apoyaría en lo que quisiera.

Le di un último abrazo y me fui. En medio de la noche meridana -que ya era tarde-, mientras esperaba el camión, me dije a mi mismo que ojalá se quedara con su novio, por que las relaciones son sagradas. Sin embargo, había una vocecita dentro de mí que sabía que estaba mintiendo: me importaba un carajo su relación, me importaba un carajo su novio.

Yo quería bien para él, claro. Pero también lo quería para mí.


2 comentarios:

Alex dijo...

Y como es costumbre, la frase final del post no deja al borde del asiento!

Tigreton dijo...

buu por que nos hacemos esto? y nos hacen?, balepitolabida jajajjaa

 
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