Recuerdo bien la fecha: era 30 de
abril, el día del niño en México. Al día siguiente era inhábil, así que ni él
trabajaría ni yo iría al servicio; él tenía que presentarse a un desfile por el
día del trabajo pero problemas menores. Era el día perfecto para ir a cenar.
No me costó mucho convencerlo,
pero puede que convencerlo del resto del plan sí fuera más dificultoso. Si la
última vez habíamos estado muy pero muy juntos, esta vez me disponía a besarlo.
Después de todo, estaba casi seguro de que al final acabaría decidiéndome por
él, y hoy en día ¿qué es un simple beso? Nada, en realidad. O quizá todo. Todo
dependería de cómo se dieran las cosas.
Fuimos a cenar a una cafetería
llamada Café Chocolate, pues sabía que le gustaban las pastas y ahí había unas
muy buenas. Además de eso, es un muy bonito lugar, ideal para una cita más o
menos romántica -quizá no para luego tener una noche de acción, pero para una
cita normal está más que bien-.
Una vez ahí me jugó una mala
pasada. Yo ordené algún tipo de pasta y un frappé de chocolate; él solo pidió
un vaso con agua! Fue un poco mortificante considerando que la idea era
llevarlo a un buen lugar para cenar, pero él insistió en que no tenía hambre.
Al menos así tuvo la oportunidad de explayarse hablando mientras yo devoraba mi
gigantesco plato de pasta. No conforme con eso, él pagó la cuenta y ni siquiera
dejó que le diera para la propina. Salimos a caminar.
Nuestro tema de conversación no
varió demasiado, y es que él es todo un adicto al trabajo! Es posible que jamás
logre quejarse de sus compañeros de trabajo y, considerando con los que yo me
veía forzado a convivir, no podía más que darle la razón.
Ese día también hablamos de
graduaciones. Resulta que la mía estaba cerca y yo le contaba lo emocionado que
estaba, después de 5 años era momento de celebrar que por fin saldría de la
escuela! SIN embargo él no compartía esa emoción, lo que quedó patente cuando
contó que él no fue a la suya.
Es que en general él era así, nada
que fuera superfluo parecía suponerle el mínimo interés. Para él no había más
que ser bueno en su trabajo y crecer en torno a él; como él mismo lo dijo en
una ocasión, todas las decisiones que ha tomado lo ha hecho en base a lo que
puede servirle para continuar creciendo.
¿Y yo? Yo apenas era un niño. Aún
estaba intentando decidir qué es lo que quería de la vida, y estaba en la
dolorosa etapa en la cual me daba cuenta de que los planes que tenía para el
momento quizá no eran los mejores para mi futuro. No sabía qué rumbo tomar, y
estaba desesperado por algo que me pudiera dar una dirección.
Entonces entraba él. Me veía
fascinado por su convicción a dar lo mejor en el trabajo hasta cumplir sus
objetivos, así que suponía que, de mantenerme cerca, tarde o temprano algo de
ese ímpetu podría transmitirse hacia mí. Quizá era muy literal el que a su lado
dejaría de ser un niño y comenzaría a ser un hombre adulto.
Además... Bueno, esto nunca fue
una motivación real, pero no había que perderla de vista. Mal que bien él
podría ayudarme a entrar a algún laboratorio, ya sea donde él trabajaba o algún
otro. Después de todo, en Yucatán todos los químicos salimos de la misma
escuela, así que él tenía contactos; sus padres, trabajadores del sector salud,
los propios. Y mal que bien parecía querer ayudarme, lo que quedó patente
apenas dos días antes, cuando me ofreció sus brazos... Para practicar la toma
de sangre. Era apenas la tercera vez que lo haría, y creo que no lo hice muy
bien, pero de cualquier forma tuvo la confianza de dejar que le introdujera una
aguja y le sacara sangre. Eso no cualquiera.
Dénle play al video, like seriously.
Estábamos hablando, lo recuerdo,
del personal que no estaba en el área adecuada. Él decía que todos los
ingenieros deberían irse al área cierta área, mientras que los QFBs a otra, por
las diferencias de formación que había entre unos y otros; asimismo, en otra
área, la mía, podía encajar los ingenieros bioquímicos, que tienen un poco de
ambos. Me dijo que si se quedaba en ese laboratorio era porque ahí era el único
lugar donde podía ayudar a cierto IBQ a entrar, y que quizá luego se iría.
Cuando le pregunté a quién, solo me dijo que a alguien.
Lo que sigue es más bien borroso.
Mientras él seguía hablando, todos los engranajes de mi cerebro empezaron a
funcionar a toda velocidad, regresando al pasado, recordando las pláticas que
tuve con mis amigos al principio del servicio, las cosas que había escuchado.
La imagen que tengo en mi cabeza es la de estática en el televisor mientras oía
su voz distorsionada a lo lejos. Sin darme cuenta, retiré mi brazo de él y me
alejé un poco. Tomé mucho aire, y lo interrumpí.
-Una pregunta.
-Dime.
-Tú... ¿tienes novio?
-Bueno... No es precisamente un
novio...

6 comentarios:
Coincido con el GIF
Con una cita así yo no hubiera querido primer beso.
Pero bueno, creo que esa es la diferencia entre tú y yo.
Concuerdo con el Gift, dios es una pendejada pero por poco y la regabas, A mi ese tipo me emocionaria al igual que tu por que te habla de quimica, hace practica contigo, se ve que es un tipo que tiene cerebro pero al mismo tiempo lo siento un poco aburrido, monotono.
No tengo la menor idea que sucedera, espero nos cuentes :3
Te mando un abrazo enorme:3
Creo que el gif expresó completamente todo. *se lo roba*
@Alex: Jenna Hamilton es mi animal espiritual.
@Diego: No entiendo tu comentario.
@Wakimiro: Monótono, quizá; aburrido... No realmente. Más adelante hablaré más de eso.
@Manu: Awkward gifs > Life.
@Alex: Jenna Hamilton es mi animal espiritual.
@Diego: No entiendo tu comentario.
@Wakimiro: Monótono, sí; aburrido... no realmente. Tendrá sentido luego.
@Manu: Awkward gifs > life
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