domingo, 24 de marzo de 2013

Los atlantes

Como me  dijeron que  teníamos que salir temprano (había que llevar a mis primos a clases de inglés) a las 6 30 estaba despierto y a las 6 40 estaba vestido. No había nadie. Todo estaba oscuro. Empecé a  sospechar que fui víctima de una broma muy cruel.

Ya luego apareció mi familia y nos fuimos. Aquí el truco es que las clases son en Tula, Hidalgo, así que hora y media después  llegamos. Cabe mencionar que mi tío se saltó una entrada y eso terminó en un largo desvío; milagrosamente llegamos a  otra salida que nos llevaba a carretera y todo salió perfecto.

Luego mi tío nos llevó a desayunar a un lugar tipoVips. ¿Qué no hay un puesto de tacos en Tula? Como sea, pues ahí comimos, y yo sufrí viendo los precios. Claro que mi tío  estaba invitando, pero por más! Solo mi desayuno costó 100 pesos, y yo que soy de esos que en la escuela compran perros calientes de la esquina y toman agua para solo gastar seis pesos! Pero qué pinche rico estuvo mi omelette, eso sí.

De ahí dejamos a mi  tío en el club de golf y mi tía nos llevó a la zona arqueológica de Tula. Bendita credencial de estudiante que me exentó el pago, Fuck Yeah UADY! El sitio es hermoso, más que nada por el paisaje con cerros llenos de casitas. A mí me  impresiona pues siendo  Yucateco  si miro al horizonte no veo más  que el valle de los Rotoplas. Probablemente alguien de acá que se vaya a Chichén Itzá dirá "Wow, mira hasta qué lejos llega la vista!"

El viento fue un terrible problema. Han de saber que eso está alto, y las ráfagas de viento se ponían salvajes; esto, junto a la increíble cantidad de polvo del lugar lo hizo muy poco cómodo. Mis dientes se llenaron de polvo: supongo que esa es la comida típica. Pero el problema no era ese. Resulta que los dichosos atlantes están arriba de una pirámide (tanto estrés contando los escalones en los puentes peatonales  y no se me ocurrió contar cuántos ahí; ¿por qué seré tan inteligente?) y ahí  arriba el viento era una locura, al grado que cuando mi  hermanita y yo nos asomamos por un borde le dije "¿Sabes qué? Aléjate, me da miedo que te  caigas." Peor fue para mi madre: los escalones hiperchiquitos y el viento moviéndola y moviéndonos... Por poco  y la tuve que cargar. Al final agarrada del "barandal" y de mí logramos que baje, no sin que mi tía le tomara mil fotos.

Después nos dispusimos a comprar recuerditos. ERROR (creo que todos los días he tenido uno, jaja). En un instánte empezó una poesía coral de aproximadamente 83 voces: "Pásele pásele barato el recuerdito el atlante a dos pesos a tres pesos se lo dejo barato pregunte pregunte pase señito barato." Señor, literal huí. No hay nada que me estrese más que me empiecen a gritotear, y menos si  todos venden lo mismo: voy a elegir  uno al  azar y ya.

Y al final eso hice. Bueno, mi hermanita y yo la seguí. Y, ay Dios, ¿por qué seremos tan mexicanos? Nos dieron un paquetito de tres figuras de yeso por 10 pesos, y los dos agarramos uno. ¿Para qué nos va a servir? Ni idea. ¿Dónde los vamos a poner? Ni idea. Rayos, incluso agarramos unos iguales! Pero estaban a 10 pesos,  ni modos que no aprovecharamos, ¿verdad? Así que ya tenemos nuestras figuritas de yeso, las más pinchemente genéricas que hay en el mundo, pero... ¡20 pesos!

De ahí nos fuimos al centro de Tula. ¡Qué lugar tan lindo! Realmente Tula es una ciudad normalita, pero, no sé, el centro se me hizo bien lindo. El (que supongo es  el) zócalo es un parque bellísimo, con una vegetación hermosa y llena de tienditas... de ropa, pero hey! Ves pasar a mucha gente. Aunque la iglesia no me  convenció. Por fuera,¡wow! es hermosa. Pero por dentro... wah wah waaaah.  

Mi hermana y mi mamá decidieron ir a ver vestidos (!!!) y yo me fui a caminar. Primero di una vuelta muy rápida: como es pequeñito el lugar acabé en seguida y vi que mi familia no había regresado (mi tía había ido a buscar a mis primos). Encontré un pequeño pasaje comercial, y me metí; no había nada interesante, pero cuando salí del otro lado encontré la callecita más adorable del  mundo, la cual resultó ser un  corredor turístico, o algo así. Casita tras casita, todas de colores lindísimos: tienditas, restaurantitos, cafecitos (sí, todo en diminutivo) y yo, feliz de la vida. Luego llegué a un río... "río" (un poquito de agua  en medio de un canal) donde había uno puente colgante. Apenas puse un pie encima y comienza a tambalearse, y de encima, se me ocurre ponerme a correr. ¡Más linda! Me imaginé al borde del desmayo.

Al final del puente había un altar y unas escaleras, pero no quise subir por que no sabía cuántomás ibaa tardar mi familia y no quería hacerlos esperar. Intenté averiguar por donde andaban y, el horror: mi whats no funcionaba. Rápidamente le  mandé un SMS a mi madre y me fui corriendo.

Tras reunirnos nos fuimos por mi tío al campo de golf. Es una cosa monstruosa! Mi prima nos paseó en un carrito de golf, y eso fue muy divertido. Pero lo verdaderamente interesante fue cuando entré al baño: la intendente o algo así me dijo que los sanitarios estaban a la derecha. En seguida supuse que había regaderas, pero me dio pena acercame... Además, dije "naa, seguro están separadas y así", y justo cuando iba a salir se asoma un señor que estaba secándose y loldick. Estaba guapo el señor (aunque la tenía chiquita), pero como iba de salida ni ver bien pude. Pero bueno, al menos pude ver una, jaja.

Uno pensaría que ya nos ibamos a regresar, pero no. Resulta que nos invitaron a almorzar con unos amigos de mis tíos, y yo tuve que poner mi cara de señora de alta sociedad por unas cinco horas. Y pues... fue entretenido. Pero admito que de pronto los señores se pasaban de léperos y pues no es tan divertido si no estás en confianza y, además, estás con tu mamá. Lo divertido fue que salí a pasear por la colonia con mi hermana y mi prima: nos acorraló un perro (bueno, no, pero nos asustó), nos acostamos en el suelo, nos subimos a un kiosco abandonado (fue un show por que las chicas eran unas debiluchas) y nos tomamos como mil  fotos!

Ya de ahí nos quitamos: eran como las 7 30 y todos  estabamos exhaustos. Pero al menos nos tocó el paisaje nocturno  de la ciudad: la belleza de los cerros llenos de luces nos hizo darnos cuenta de que en este lugar las estrellas no están precisamente en el firmamento.

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Mañana me voy a Puebla! Como antes de ir a cualquier lado nos vamos a ir a Africam Safari, me da hueva llevar mi netbook, así que por dos días no escribiré. Eso es bueno, pues tendrán chance de leer los testamentos que he escrito estos días, jaja.

Y como premio por haber  leído hasta aquí, la canción que me ha traumado en Rock Band:



2 comentarios:

D3 & EGOSELF dijo...

ay, esos souvenirs chafas que uno compra a donde va, ningun viaje esta completo sin ellos XD y que envidia lo del surprise dick, igual era como dicen por ahí, chiquita pero rinconera :P

Unknown dijo...

D3: Estúpidos y sensuales souvenirs chafas. Al menos como pisapapeles sirven. Espero.

 
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