El domingo nos amaneció terminando de empacar: cepillos de dientes, peines, maquillaje pasó a formar filas dentro de nuestra maleta y empezó nuestro primer viaje por las carreteras del centro. Mis tíos y primos estaban más que aburrido, pero mi mamá, mi hermanita y yo estabamos extasiados ante el panorama. Y es que justo estos días el gran Popocatepetl decidió vestirse con su manto de nieve y salir a recibirnos junto con su esposa. ¿Cómo puede uno cansarse de esta vista? Incluso nos bajamos a tomarnos fotos, cómo los buenos turistas que somos.
Popo, by me
Horas después llegamos a nuestro destino: Africam Safari. Tuvimos que hacer fila como media hora, supongo que por eso de que fue el primer domingo de vacaciones. Yo pensaba que nos subirían a adorables camioncitos estilo safari, pero no, es en elcoche donde vas. Chido todo.
Al principio fue aburridísimo, por que solo veías avestruces, cebras y carneros, y como esos animales tenemos en el zoológico de Mérida pues fue muy meh para mí, pero ya después llegamos a los elefantes, que nunca había visto en vivo, así que fui muy feliz. Y bueno, no me voy a poner a detallar todo lo que hay por que nadie le interesa, solo diré que para mí lo mejor fue ver cachorros de tigres y ver canguros y walabis. Y en general,todo lo de la zona de aventuras me gustó, principalmente por que ahí tú caminas y decides qué haces y qué no, mientras que cuando andas en coche dependes de la velocidad a la que se muevan los de adelante (o a la que decida ir el conductor).
6 horas después (es un parque grandísimo) nos salimos y, ahora sí, nos enfilamos a Puebla de los Ángeles. ¿Mencioné que no habíamos almorzado? Al borde de la inanición nos fuimos a un maravilloso lugar de tacos árabes, donde nos sirvieron unos señores tacos y yo fui muy muy feliz. Luego me dijeron que ya nos iríamos a encerrar al hotel, y fui muy muy infeliz.
Y aquí empezó algo que fue una constante durante la poblana visita. En el viaje eran 1 señor, mi tío (que fue a trabajar, así que no cuenta); 2 señoras, mi mamá y mi tía; 2 adolescentes, mi hermana y mi prima, y un niño, mi primo. Yo soy el único joven adulto (cof) y mientras yo tenía la energía y la edad para ir a recorrer los bares de la ciudad, los demás no. Así que, terminando el paseo del día, me tocaba quedarme encerrado aburriéndome. Cierto, pude haber salido yo solo, pero si ni en mi ciudad lo hago, ¿cómo haría tamaña imprudencia en una ciudad desconocida?
Capilla del Rosario
Y eso hice, después de haber ido a comer. Fuimos a un restaurante y, de entrada, mi tía pidió chalupas para que probemos. Me recordaron a los panuchos, pero con mole, lo que fue delicioso. Luego yo pedí una cemita, pero en lo que me llegaba mi mamá me invitó de su mole... Divino. Amo el mole, ¿por qué no habré pedido yo una orden? Pero luego llegó la cemita... Un monstruo. Era enorme y estuvo muy buena... pero me quedo con el mole.
Terminando la cena mi familia se fue al hotel y me dejaron a mis anchas. Yo me fui a ver otra iglesia, el Templo de San Francisco donde "se conserva incorrupto el cuerpo del Beato Sebastián de Aparicio"; el lugar es hermoso pero me resulta muy perturbador que la gente ande viendo un cadáver. De ahí intenté llegar a otra iglesia y... me perdí.
Es increíble la cantidad de veces que me perdí. Esa primera vez me perdí por que andaba viendo el mapa al revés (...). En una parte estaba en una esquina y dije "ah, no, es en la otra". Cuando llegué a la otra, me di cuenta de que era la primera. Cuando llegué a esa, efectivamente, era en la otra... Estando en el Parián, un corredor de artesanías hermoso, no pude llegar al Callejón del Artista que está, más o menos, a dos calles... Al menos en ese callejón alcancé a ver una representación de la procesión de Cristo muy... extraña. Solo diré que al final Cristo andaba en zancos. Era un grupo religioso alternativo, o algo así, supongo; y fue divertido, solo que sí fue muy muy random.
Pero al menos pude ver la ciudad y darme cuenta de que, en verdad, es muy hermosa. Solo me faltó conocer dos lugares de los que quería: La callejuela de los sapos, que aparentemente es un tianguis de antigüedades (cuando logré llegar ya se habían quitado) y un bar gay, Francos, que estaba ahí y al que no pude entrar por que soy un antisocial. Detalles.
Al final me harté de mí mismo y de mi "no puedo entrar a un bar solo ni que me maten" y agarré un taxi y me fui. Antes le pregunté a un policía hacia donde debía ir y y y... Fue amable! Cheesus fuck, quiero vivir acá.
Antes de irnos a comer tomamos un tour por los lugares representativos de la ciudad en un camión disfrazado de tranvía y la verdad, ampliamente recomendable. Si no me equivoco fueron 70 por adulto y 55 por niño, o algo así y fue un paseo largo (más de una hora) y sí te pasan por muchos lugares con explicación incluída. Claro, personalmente yo prefiero explorar a pie, pero es una buena alternativa si van con un niño pequeño. Solo no se suban al segundo piso a la 1 de la tarde como nosotros inteligente hicimos porque el sol quema.
Ahh, y también tuve chance de explorar las librerías de viejo! Encontré 3 y me llevé mi primer botín por solo 90 pesos. Hallelloo!
Todavía hice más días en Puebla, pero de eso hablaré mañana. O algo así.


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